Revista publicada por la Asociación Mexicana de Ventanas y Cerramientos, A.C.
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Toldos de brazo: importancia de la asesoría para el uso correcto de un sistema.

Una de las visiones más llamativas en Europa para los interesados en el mercado de toldos, es el uso tan extendido que tienen los toldos de brazo en sus ciudades.

Es una marcada diferencia con México, donde aunque se tiene un clima mucho más cálido y una exposición mucho mayor al sol todavía no se ve la cantidad de toldos instalados que podrían esperarse.

Para familiarizar a las personas en cómo protegerse del sol y por lo tanto en los sistemas de toldos, es muy importante el primer acercamiento que tengan con su asesor de ventas. Hay muchos beneficios a destacar del producto, pero también se deben explicar correctamente las limitaciones de cada sistema.

Las condiciones que deben tomarse en cuenta antes de instalar un toldo de brazos son el área de instalación, el uso que recibirá el sistema y las expectativas del usuario.

Cumplir con estas tres preguntas básicas puede mejorar sustancialmente la satisfacción del cliente cuando se termine la instalación del toldo, para evitar errores comunes como recomendar un toldo de brazo retráctil para lluvia o viento.

Los toldos están certificados en base a normativas europeas, como es el caso de los Toldos Solair® que cumplen con la Norma TÜV. "La clasificación de un toldo depende de su resistencia al viento – comenta Gerardo Estrada de Solair® Toldos -se pensaría que un toldo liviano resiste mejor el viento, pero sucede precisamente lo contrario, son más sensibles".

Por ejemplo, los toldos Monoblock resisten vientos de hasta 38 km/hr mientras que un toldo de Soporte Lateral tiene un límite de 28 km/hr. Considerando que en ciudades como Acapulco las ráfagas pueden alcanzar 60 u 80 km/hr, se puede entender por qué estos sistemas no se recomiendan para proteger un ambiente del viento.

Las funciones principales de un toldo son proteger del sol y la creación de espacio adicional. Cuando ocurren situaciones de viento ó lluvia, la solución es colocar sensores de viento ó movimiento - con 10 niveles de ajuste - para que el toldo se cierre automáticamente y de esta manera no sufra daños.

Como explica el Lic. Estrada: "En un departamento de un séptimo piso en Acapulco, el sensor debe estar ajustado al nivel 2. En el mismo edificio, en planta baja, el sensor puede ajustarse al nivel 6". Los pisos superiores están más expuestos al viento, y debe tenerse extremo cuidado en no recomendar toldos de dimensiones grandes.

Entre las dudas o miedos más frecuentes en un cliente al momento de adquirir un toldo se cuentan el temor a que el toldo se caiga, el que cumpla su función, el que esté bien instalado y que se le cumpla la garantía.

En México, la única marca que ofrece una garantía propia por escrito es Solair®, donde la estructura - herraje – está respaldada contra oxidación, corrosión, debilitación y rotura durante 1 año en instalaciones frente al mar y por 2 años en instalación en ciudad, y que es independiente a la garantía regular del fabricante del herraje y a la garantía del textil de la cubierta.

En caso de lluvia, el único toldo recomendado es el toldo fijo, puesto que es una estructura no flexible que cuenta con mayor número de puntos de sujeción a pared o piso.

¿Por qué un toldo de brazo retráctil no se recomienda contra lluvia? La razón es simple: la gravedad. Imagine que este toldo funciona como los dos brazos de una persona unidos a sus hombros, a los que estando estirados se les coloca un peso de 50 kg y deben mantenerlo en esa posición durante todo el tiempo que el toldo está abierto. Sólo para esta acción el esfuerzo del sistema es considerable.

Un toldo se diseña para cargar el peso de su cubierta, que pueden ser 27 kg de un rollo de Sunbrella® ú 80 kg de un rollo de Serge Ferrari® dependiendo de su tamaño. A esa carga se agrega el peso de la misma estructura de aluminio y se multiplica por el factor gravedad, resultando en 4 ó 5 veces el peso total de los componentes. El efecto de la lluvia es agregar el peso adicional del agua además de vibración y esfuerzo extras, lo cual daña la estructura.

Existe la creencia de que colocando más brazos el toldo tendrá mayor resistencia a la lluvia o viento, pero es incorrecta. La resistencia del toldo se da en proporción a los anclajes que lleva a la pared y agregar brazos sólo aumenta el peso.

Es fácil prevenir los inconvenientes: se previenen al momento de especificar el toldo que conviene al usuario y en caso de maltrato se corrigen o reparan. Sobre las garantías, el Lic. Estrada comenta: "La mayor parte de solicitudes de garantía y reparaciones sucede en instalaciones frente al mar porque los usuarios llegan de vacaciones y se les olvida cerrar el toldo al regresar a su casa, dejando el toldo sin supervisión durante días o a veces semanas".

Esto causa que se que se rompa algún brazo o soporte, y que se desnivele o maltrate el toldo. La recomendación más adecuada para el cliente es instalar los sensores de viento y no olvidar cerrarlo antes de salir.

Con información de: Solair® Toldos.

Fecha de publicación: 20/02/2013

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