Revista publicada por la Asociación Mexicana de Ventanas y Cerramientos, A.C.
[  Sustentabilidad ]
 
La calidad de instalación de las ventanas, un factor crítico para la eficiencia energética

La decisión de compra de una ventana a menudo se define de forma exclusiva por las prestaciones térmicas que presume el fabricante o en el mejor de los casos por la etiqueta energética Capret AMEVEC® que garantiza la validación del cálculo térmico de sus componentes y nos informa de su desempeño conforme a la tabla de clasificación que establece la norma mexicana de ventanas NMX-R-060-SCFI-2013. Aún en este último caso, ignoramos el valor de la mano de obra profesional y certificada que nos garantice una correcta instalación que permita que se mantengan las prestaciones del conjunto marco-vidrio que brindan el confort térmico real al usuario final. Para ello es fundamental evitar los puentes térmicos y asegurar la hermeticidad de la instalación como una de las formas más económicas de mejorar la eficiencia energética de un edificio.

¿Por qué es tan importante el sellado del hueco de la ventana?

La hermeticidad al aire es uno de los requisitos fundamentales que debe cumplir una construcción energéticamente eficiente. La demanda de calefacción y refrigeración depende directamente de la hermeticidad del edificio. Los defectos en la hermeticidad de la envolvente de un edificio son causa de que gran parte de la energía utilizada para climatización se pierda a través de juntas, puentes térmicos, grietas, ventanas y elementos constructivos en general. Las ventanas y puertas son considerados los puntos más débiles de la envolvente siendo responsables del 45% de las pérdidas de energía. Estas infiltraciones de aire incontroladas provocan desajustes en la temperatura interior y se reflejan en el aumento de la demanda y el consumo energético.

A la elección de sistemas de puertas y ventanas eficientes que cuenten con la etiqueta energética Capret AMEVEC® debe sumarse una adecuada instalación que garantice su hermeticidad dentro del conjunto de la envolvente. En este sentido el sellado de ventanas y la elección del sellador es esencial. Hemos de tener en cuenta además los puentes térmicos y posibles filtraciones ya que son responsables de entre 15% y 25% de las pérdidas de energía. Obviar estos consejos puede provocar condensaciones en superficies interiores, la aparición de hongos y disminuir la sensación de confort térmico. Es importante considerar, además, que una inadecuada ejecución en estos trabajos puede perjudicar la clasificación energética de la ventana y alimentar fugas de aire dentro y alrededor de las ventanas que pueden ocasionar pérdidas directas de energía >13%. Como consecuencia directa se pueden provocar efectos nocivos sobre la salud, el confort térmico y el aislamiento acústico, además de polvo, condensación, corrientes de aire, etc.

Cuidar la instalación profesional e invertir en buenos materiales que nos aseguren el sello estanco de la ventana es la manera más económica y rentable para mejorar su calificación energética y el confort de nuestra vivienda. Poco dinero extra, muchos beneficios.

Construir herméticamente, ventilar adecuadamente.

Aunque la instalación estanca es una condición constructiva determinante para el ahorro energético y la eficiencia de la ventana, se requiere, además, de la propia estanqueidad del sistema marco, hoja, vidrio por estas mismas razones. Ahora bien, esta condición debe compensarse con opciones de apertura que permitan la adecuada ventilación y eviten la acumulación de CO2 .

Debido a los efectos de la falta de ventilación, la humedad producida en el medio ambiente no encuentra salida al exterior, por lo que se produce condensación en las zonas frías que alimentan la aparición de hongos y esporas de hongos. Abrir simplemente sus ventanas diariamente puede ser suficiente para evitar estos problemas y renovar el aire viciado.

En las grandes ciudades donde los niveles de contaminación del aire exterior son bastante elevados, abrir nuestras ventanas supone una pérdida energética al aumentar el consumo requerido para estabilizar la temperatura ambiente deseada. Por otro lado, se pone en riesgo nuestra salud dada la baja calidad que proporciona la inducción de aire exterior contaminado. Para evitar ambos problemas se hace necesario administrar el flujo de aire de renovación de manera que quede garantizada la salubridad del aire interior que respiramos en cada momento.

Estudios realizados acerca de la hermeticidad han demostrado los efectos beneficiosos que tiene su consideración sobre la eficiencia energética de los edificios. Pero sin duda, desde el punto de vista de los usuarios, este aspecto cobra una importancia aun mayor ya que mejora la salud y la sensación térmica. Nos conviene no olvidar que los edificios además de construirse deben hacerse habitables y confortables para las personas.

Colaboración: AMEVEC

Fecha de publicación: 27/03/2019

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