Revista publicada por la Asociación Mexicana de Ventanas y Cerramientos, A.C.
[  Procesos y Tecnología ]
 
Reciclado de aluminio

El aluminio, aunque es muy cuantioso en nuestro planeta, tiene unos altos costes de extracción, especialmente energéticos. Reciclando aluminio, se ahorra un 94% de ese coste energético, es por ello que cada día crece más el uso de aluminio refundido en el sector de la construcción apoyado por certificaciones y normas que promueven la sustentabilidad arquitectónica como es el caso de LEED®.

El reciclado del aluminio es un proceso que requiere de una complicada logística, en la que se debe considerar tanto los canales de recuperación como sus aplicaciones y mercados objetivos. El papel del recuperador es fundamental ya que se encuentra en el centro del “ciclo” e interviene de forma decisiva para darle el mejor uso posible a un material que puede ser reciclado prácticamente en un 100% sin merma de sus cualidades físicas.

El aluminio usado llega principalmente por dos canales: de los desechos del consumo ya sea doméstico o industrial (por ejemplo, cables eléctricos, planchas litográficas, latas de bebidas, otros envases y embalajes, desguace de vehículos, derribos, etc.) y de los recortes y virutas que se producen durante la fabricación de productos de aluminio. Por lo tanto, para los recuperadores mayoristas, pueden haber diferentes tipos de proveedores: la industria en general, fábricas, pequeños talleres, plantas de selección, minoristas o mayoristas, poniéndose de manifiesto una creciente internacionalización de este sector.

Existen diferentes tipos de aluminio que se comercializan en el mercado de la recuperación, pero se pueden agrupar básicamente en cuatro: los productos laminados (planchas de construcción, planchas de imprentas, papel de aluminio, partes de carrocerías de vehículos…), los extrudidos (perfiles para ventanas, piezas para vehículos…), los aluminios moldeados ya sea por gravedad o por inyección (piezas para motores, manubrios de las puertas, etc.) los trefilados para la fabricación de cables y otros usos.

La industria también clasifica el aluminio en primario, cuando se extrae de su mineral bauxita, y de segunda fusión, cuando su materia prima básica son  las chatarras y recortes de aluminio provenientes de aluminio ya usado y de recortes de fabricación. Es una importante valorar que el aluminio reciclado mantiene las mismas propiedades que el aluminio primario.

Las refinerías de aluminio son el último eslabón de la cadena de reciclaje de este material.

El proceso tiene lugar en refinerías de aluminio e implica simplemente refundir el metal, lo cual es mucho más barato y consume mucha menos energía que la producción de aluminio a partir de la electrólisis de la alúmina (Al2O3), la cual primero tiene que extraerse de la mina de bauxita y después ha de refinarse. Reciclar aluminio desechado requiere solamente el 5% de la energía que se consumiría para producir aluminio de la mina.

Para fundir este tipo de material se necesitan hornos especiales provistos de instalaciones de filtraje, que normalmente son más costosas que el propio horno. El producto final de las refinerías son los lingotes de aluminio, de medidas y aleación según la demanda del cliente.

Colaboración AMEVEC

Fecha de publicación: 29/05/2015

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