
La incorporación de sistemas de fachadas ventiladas a la oferta de sistemas de protección solar pasivos está vinculada a los beneficios que estos sistemas ofrecen para limitar la incidencia solar directa sobre la envolvente de casas y edificios. Esta aportación se suma a otras muchas que en este articulo comentaremos brevemente.
Por definición, los sistemas de protección solar pasiva son estrategias arquitectónicas diseñadas para reducir la ganancia de calor en los edificios sin depender de sistemas mecánicos. Esto incluye comúnmente elementos como aleros, persianas y, por supuesto, fachadas ventiladas, que juegan un papel crucial en la regulación térmica.

Este tipo de fachadas dotan a la envolvente constructiva de una segunda piel creando una cámara de aire intermedia que permite la inducción y circulación de aire. El aire caliente que se acumula en el espacio entre las dos capas se eleva y se escapa, creando un efecto de ventilación natural que enfría la superficie exterior y, por ende, la interior. Al limitar la incidencia solar directa, las fachadas ventiladas ayudan a reducir la carga térmica en el interior de los edificios. Esto significa que se necesita menos energía para enfriar los espacios, lo que se traduce en un ahorro significativo en costos de energía.

La ventilación que proporcionan estas fachadas no solo regula la temperatura, sino que también mejora la calidad del aire interior. Al permitir la circulación de aire fresco, se reduce la acumulación de humedad y contaminantes, creando un ambiente más saludable para los ocupantes. Además, esta doble piel actúa como una barrera que puede reducir la transmisión de ruido exterior, lo que es especialmente valioso en entornos urbanos ruidosos.
La prescripción de fachadas ventiladas puede aumentar la durabilidad de los materiales de construcción al protegerlos de la exposición directa a los elementos. Esto no solo prolonga la vida útil de la estructura, sino que también reduce la necesidad de mantenimiento frecuente. Los arquitectos jugar con diferentes materiales, formas, colores y texturas, lo que enriquecerá el diseño estético de sus proyectos. Esta flexibilidad puede resultar en obras arquitectónicas innovadoras y atractivas.

En un mundo cada vez más consciente de la sostenibilidad, las fachadas ventiladas se alinean con los objetivos de construcción verde. Al reducir el consumo energético y mejorar la eficiencia, estos sistemas ayudan a mitigar el impacto ambiental de los edificios. Con el aumento de las regulaciones sobre eficiencia energética en la construcción, la incorporación de fachadas ventiladas puede facilitar el cumplimiento de normativas locales e internacionales, lo que es un factor importante para desarrolladores y constructores.
A medida que la tecnología avanza, es probable que veamos innovaciones en los sistemas de fachadas ventiladas, como el uso de materiales más ligeros y eficientes, así como la integración de tecnologías inteligentes que optimicen aún más su rendimiento en términos de eficiencia energética y confort.
Colaboración: Simpleyfácil