
Las ventanas cumplen diversas funciones en una construcción. Funciones básicas como conectar visualmente el exterior y el interior, ventilar e iluminar naturalmente un espacio se consiguen con sistemas sencillos y económicos, mientras que funciones como proveer una mayor seguridad y regular la entrada de ruido y temperatura al interior se vuelven temas que no cualquier ventanero sabe solucionar, incluso con los sistemas adecuados.
Las ventanas más avanzadas del mercado tienen origen europeo, cuyo clima frío ha forzado que éstas cumplan con altos valores de aislamiento térmico, basándose en principios como perfiles aislantes, vidrios insulados con una o dos cámaras de aislamiento y herrajes perimetrales que crean un cierre hermético.
Estos valores tan altos de aislamiento, tanto en las ventanas como en toda la envolvente de los edificios, permiten conservar al interior el calor generado dentro del edificio, así como el calor que entra en forma de radiación solar a través de las ventanas. De esta manera, se evita el derroche de energía en calefacción durante el invierno.
En verano, la transferencia de temperatura se evita de la misma manera a través de sistemas aislantes, sin embargo, la entrada de radiación a través de las ventanas puede generar un sobrecalentamiento al interior cuya manera mas efectiva de evitar, si queremos prescindir de aires acondicionados, es con sombreamientos o protecciones solares.

Tanto en México como en América Latina, aunque tenemos climas con temperaturas mucho más altas, pareciera que no estamos lo suficientemente informados para protegernos del calor. Los sistemas más utilizados son las cortinas, persianas o estores interiores, cuya efectividad, al estar ubicados dentro de la construcción, es baja, debido a que gran parte de la radiación se queda “atrapada” entre este sistema y la ventana, generando que las temperaturas al interior sigan en aumento. Adicionalmente, suelen interrumpir la vista al exterior y evitar la entrada de luz natural al recinto.
La utilización de aleros o voladizos que generen sombra a una ventana suelen ser bastante efectivos, pero al ser fijos, nos generarán sombra durante todo el año, algo no conveniente en invierno.
Con sistemas móviles como toldos o persianas exteriores podemos controlar la entrada de la radiación dependiendo de nuestras necesidades, dejando paso libre en invierno y otorgando sombra en verano, aunque esto también suele interrumpir las vistas hacia el exterior.
Por último, los sistemas más modernos y versátiles como las celosías móviles o persianas venecianas exteriores (algunas incluso integradas a la misma ventana), nos permitirán en verano protegernos de la radiación directa del Sol, de la radiación indirecta o difusa e incluso controlar de mejor manera la iluminación natural y manteniendo las vistas hacia el exterior, mientras que en invierno podremos abrirlas por completo para calentarnos gratuitamente. La integración de estos últimos con sistemas automáticos o domóticos aumentarán en gran medida su efectividad.
¿Deberíamos adoptar este tipo de sistemas en países como el nuestro?