Cualidades del concreto celular para la construcción sustentable

En la búsqueda de soluciones para construcciones más sostenibles y respetuosas con el medio ambiente, el concreto celular ha surgido como una opción prometedora. El concreto celular es un material innovador que combina propiedades mecánicas sólidas con una menor huella ambiental en comparación con los métodos de construcción tradicionales. En este artículo, exploraremos las cualidades únicas del concreto celular que lo convierten en una seria recomendación para la construcción de casas pasivas y edificios sustentables.

Para la fabricación del concreto celular requiere de una menor cantidad de cemento en comparación con el concreto convencional por lo que es más eficiente en el uso de este recurso. Además, incorpora aire en su mezcla, lo que reduce la cantidad total de material necesario para llenar un determinado volumen. Esto no solo disminuye la cantidad de materias primas requeridas, sino que también reduce las emisiones de dióxido de carbono asociadas con la producción de cemento.

Aislamiento térmico y acústico

El concreto celular es conocido por su excelente capacidad de aislamiento térmico y acústico debido a su estructura celular interna dada por las burbujas de aire encapsuladas en la mezcla que otorga a este material propiedades aislantes superiores al concreto convencional. Esto deriva en una menor demanda de energía para la climatización del interior de los edificios que en combinación con otros elementos integrados a la envolvente que han probado su eficiencia térmica puede llegar a desaparecer como es el objetivo final de la construcción de casas pasivas. Además, el aislamiento acústico proporcionado por el concreto celular contribuye a crear un ambiente interior más tranquilo, cómodo y relajado alineado con el concepto de Neuroarquitectura.

Características estructurales

El concreto celular es notablemente más ligero que el concreto convencional debido a su estructura de células llenas de aire. Esta característica conlleva ventajas significativas en términos de reducción de la carga en los cimientos y estructuras, lo que puede simplificar el diseño estructural y reducir la cantidad de materiales requeridos. Además, su bajo peso facilita el transporte y la manipulación de los elementos prefabricados de concreto celular, lo que a su vez puede reducir el consumo de combustibles fósiles asociados con el transporte que valora entre otras cosas la certificación LEED®.

A pesar de su estructura celular, este tipo de concreto no sacrifica la durabilidad ni la resistencia. A menudo es capaz de soportar cargas comparables a las del concreto convencional. Su baja conductividad térmica también ayuda a prevenir la formación de fisuras debido a cambios bruscos de temperatura. Esto se traduce en una vida útil más larga para las estructuras construidas con concreto celular, lo que a su vez reduce la necesidad de renovaciones y reparaciones frecuentes.

En definitiva, el concreto celular nos ofrece una combinación única de cualidades que lo convierten en un material valioso para la construcción sustentable. Su eficiencia en el uso de recursos, su capacidad de aislamiento, su bajo de peso y su durabilidad son características que pueden contribuir significativamente a la reducción del impacto ambiental de la industria de la construcción. 

A medida que avanzamos hacia prácticas constructivas más sostenibles, el concreto celular se presenta como una opción prometedora para edificios más eficientes y resistentes en el futuro.

Colaboración: Amevec

Vidrios ignífugos 

El vidrio ignífugo, también conocido como vidrio resistente al fuego, ha emergido como una solución innovadora en la industria de la construcción para garantizar la seguridad en caso de incendios. Este tipo de vidrio se fabrica utilizando tecnologías avanzadas que le otorgan propiedades únicas, como resistencia a altas temperaturas y capacidad para contener el fuego en determinadas condiciones. Los procesos de producción implican el tratamiento del vidrio con capas especiales o el uso de materiales de alta resistencia para minimizar el riesgo de fractura y el paso del calor en caso de un incendio.

Las aplicaciones del vidrio ignífugo son diversas y abarcan una amplia gama de sectores. En la construcción, se utiliza en la fabricación de puertas, ventanas, divisiones interiores y exteriores, así como en fachadas de edificios, con el fin de crear barreras contra la propagación del fuego. En entornos industriales, este tipo de vidrio se implementa en laboratorios, plantas químicas y en infraestructuras críticas donde la resistencia al fuego es esencial.

La maquinaria utilizada en la fabricación de vidrio ignífugo es altamente especializada y se compone de diversos equipos y procesos específicos. Este proceso implica hornos de alta temperatura para la fusión del vidrio, seguido de un control preciso de enfriamiento para asegurar la resistencia al fuego. Además, se emplean máquinas para la aplicación de capas especiales y tratamientos térmicos que otorgan al vidrio sus propiedades ignífugas. Equipos de corte, pulido y control de calidad son fundamentales en el proceso para garantizar la precisión de las dimensiones y la resistencia final del vidrio a las altas temperaturas. La maquinaria involucrada en la fabricación de vidrio ignífugo es una combinación de tecnología avanzada y procesos especializados para producir un material crucial en la seguridad contra incendios en diversas aplicaciones.

Las oportunidades de negocio en torno al vidrio ignífugo son prometedoras. La creciente conciencia sobre la importancia de la seguridad en la construcción y en otros sectores ha generado una demanda creciente de soluciones que ofrezcan protección contra incendios. Las empresas dedicadas a la fabricación y suministro de vidrio ignífugo tienen la oportunidad de capitalizar esta necesidad creciente, desarrollando productos innovadores, mejorando la eficiencia en la producción y ofreciendo asesoramiento especializado en cuanto a las normativas y estándares de seguridad. Además, la investigación y el desarrollo continuo en este campo ofrecen oportunidades para mejorar las propiedades del vidrio ignífugo, como la resistencia, la transparencia y la versatilidad en su aplicación. Estas mejoras podrían expandir aún más su uso en nuevas áreas, como el diseño de interiores, la fabricación de muebles y la industria automotriz, ampliando así el alcance de mercado y generando nuevas posibilidades de negocio.

Colaboración: Amevec Glass

Jardines verticales

La arquitectura de jardines ha venido desarrollando con mucho éxito las fachadas verdes, una técnica constructiva que consiste en cubrir las superficies verticales de fachada con vegetación, generando con ello microclimas urbanos saludables y más sostenibles. Con esta iniciativa se busca traer de nuevo la naturaleza a nuestras calles y edificios para modificar el paisaje urbano y hacerlo más amigable alineándose con las propuestas que impulsa la bioarquitectura.

Observar este tipo de fachadas tiene un efecto positivo que se traduce en una sensación de calma o relajación que resulta fuente de inspiración para los transeúntes que pueden disfrutar de estas vistas y manda un mensaje positivo de compromiso hacia la naturaleza de los ocupantes de estos edificios. 

La instalación de este tipo de fachadas no tiene un impacto sobre el suelo urbano al concebirse como un recubrimiento orgánico y vivo que actúa como envolvente generando además un microclima particular que atenúa el calentamiento del edificio contribuyendo a la regulación natural de la temperatura en su interior. Los edificios que integran estos jardines verticales aumentan su valor inmobiliario y permiten crecer los espacios verdes urbanos aprovechando el recurso arquitectónico para mejorar la calidad del aire.

Los jardines verticales se componen de una capa de fieltro sintético que alberga el sustrato y sistema de riego, seguido de una lámina rígida de plástico, que se fija a una estructura de metálica preferentemente de aluminio. La estructura se instala de forma paralela para generar una cámara de aire aislante libre de raíces. Existe también una variante diseñada para especies trepadoras, que pueden plantarse en la base del edificio o como parte de un bosque vertical. En estos casos la estructura se concibe como una red de cables o mallas autoportantes que sirven de guía a las plantas. 

Bosques verticales

El concepto de bosque vertical parte de un diseño estructural arquitectónico personalizado que considera integrar maceteros y alcorques que favorezcan el crecimiento de arbustos y plantas colgantes o trepadoras que generan una masa forestal espectacular. Esta propuesta verde tiene su primer referente en el “Bosco Verticale” en Milán, un proyecto del Arq. Stefano Boeride que consta de dos torres de 80 y 112 metros, que albergan 480 árboles grandes y medianos, 300 árboles pequeños, 11,000 plantas y 5,000 arbustos. Una superficie urbana de 1.500 m.2 equivalente a 20.000 m.2 de bosque urbano.

El concepto de bosque vertical ofrece la posibilidad de integrar una amplia variedad de arbustos y plantas adecuadas para cada clima distribuidos de acuerdo con la exposición al sol de la fachada. Espacios verdes que alimentarán la biodiversidad autóctona y podrán ser colonizados por aves e insectos. Una reforestación inducida que puede planificarse como una red de bosques verticales que definen los puntos de una línea de conexión que dará lugar un parque urbano.

La elección de los tipos de árboles y plantas se debe realizar dentro de un proceso profesional asistido por botánicos que debe considerar las variedades más adecuadas considerando su posición y altura en la fachada. Las plantas se deberán cultivar previamente en viveros específicamente diseñados para este propósito con el fin de que puedan adaptarse con mayor facilidad a las condiciones que encontrarán en el edificio. El sistema de irrigación deberá de ser planeado y regulado desde el proyecto de construcción considerando las necesidades de riego de cada especie, el mantenimiento, variedad y densidad de la vegetación en cada maceta. 

Sin duda el futuro de este tipo de ecosistemas urbanos ligados al desarrollo arquitectónico y alineados con el desarrollo sustentable será fuente de inspiración para muchos proyectos, además de, una bocanada de aire limpio para el crecimiento urbano en las grandes ciudades.

Colaboración: Amevec

La madera, el origen de las fachadas ventiladas

Las fachadas ventiladas, aunque actualmente se asocian comúnmente con materiales modernos como el aluminio, la cerámica o el fibrocemento entre otros materiales, tienen sus raíces en el uso de la madera. A lo largo de la historia de la arquitectura, la madera ha sido un material de construcción fundamental debido a su disponibilidad, versatilidad y características estructurales y estéticas. En el contexto de las fachadas ventiladas, la madera desempeñó un papel crucial en los sistemas constructivos tradicionales.

En la antigüedad, muchas culturas utilizaron la madera en la construcción de sus edificaciones, y con el tiempo se desarrollaron técnicas para mejorar la eficiencia térmica y la durabilidad de las estructuras que se han aprovechado para desarrollar otros sistemas a lo largo del tiempo. A medida que la arquitectura evolucionaba, se reconocieron los beneficios de permitir la ventilación detrás de la fachada para regular la temperatura interior y proteger la estructura contra la humedad. Con el advenimiento de nuevas tecnologías y materiales en la construcción, la madera fue reemplazada en cierta medida por opciones más modernas. Sin embargo, en el siglo XXI, ha habido un resurgimiento del interés en la madera como material de construcción sostenible y renovable. En este contexto, las fachadas ventiladas de madera han experimentado un renacimiento, combinando la tradición con la innovación.

Fachadas ventiladas modernas

Las fachadas ventiladas de madera ofrecen una serie de ventajas, como su capacidad para regular la temperatura interior, mejorar la eficiencia energética y proporcionar un aspecto estético único. Además, la madera utilizada en estos sistemas puede provenir de fuentes sostenibles, lo que contribuye a la construcción ecológica y al desarrollo sostenible.

En las últimas décadas, las nuevas tecnologías aplicadas a la madera han revolucionado la forma en que se diseñan y construyen las fachadas ventiladas. Uno de los avances clave ha sido el desarrollo de tratamientos protectores y modificadores de la madera, que mejoran su resistencia al deterioro causado por factores ambientales como la humedad, los hongos y los insectos. Estos tratamientos permiten que la madera pueda ser utilizada de manera más efectiva en aplicaciones exteriores, como las fachadas ventiladas, al tiempo que prolonga su vida útil. Además, la ingeniería de la madera ha experimentado avances significativos. El uso de tecnologías como el laminado encolado y el uso de madera contralaminada ha permitido crear elementos estructurales más robustos y resistentes, lo que es crucial para las fachadas ventiladas que requieren durabilidad y estabilidad a lo largo del tiempo. Estas innovaciones tecnológicas también han ampliado las posibilidades de diseño, permitiendo la creación de formas más complejas y estructuras más eficientes.

Colaboración: Amevec

Neuroarquitectura

La neuroarquitectura es una disciplina de la arquitectura que guarda estrecha relación con la arquitectura sostenible. Una espacialidad que busca entender cómo el entorno en que vivimos o trabajamos modifica nuestras emociones, pensamientos o conductas. Una materia que partiendo de datos científicos tiene como objetivo crear espacios funcionales que favorezcan la memoria, la mejora de las habilidades cognitivas y la estimulación de la mente, al tiempo que, se eleva el estado de ánimo de los usuarios, disminuye su estrés y ayuda a la solución de problemas en su vida cotidiana.

Partiendo de datos y evidencias científicas medibles la neuroarquitectura analiza de forma objetiva y sistemática cómo los espacios construidos modifican nuestras emociones y nuestras capacidades con el fin de servir de guía para construir espacios que mejoren la productividad y el bienestar de las personas. Para ello, es posible medir nuestra actividad cerebral cuando interactuamos en un ambiente, así como, nuestras reacciones ante los colores, la temperatura, el contacto con las superficies o la respuesta inconsciente a la geometría de los espacios. En casa caso, los niveles de ansiedad y estrés cambian modificando nuestra frecuencia cardiaca. Utilizando unas gafas de realidad virtual, podemos obtener estos datos y tomar decisiones para que nuestros proyectos transmitan serenidad y mejoren nuestro rendimiento. En este sentido, los espacios naturales, sanos y sostenibles en especial siempre resultarán más beneficiosos.

La neuroarquitectura señala una serie de puntos fundamentales a la hora de proyectar los espacios para lograr que la mente se estimule positivamente y se mantenga relajada. Estos son algunos de los conceptos que deberemos de tener en cuenta:

Iluminación

Los ambientes con una buena iluminación natural se perciben más amplios y confortables aportándonos una agradable sensación de bienestar, ayudan a la concentración de las personas y relajan la mente. En contraste, la luz artificial obliga a nuestro cerebro a esforzarse más en cualquier tarea a realizar y eso incide negativamente en la productividad.

Además de las ventajas cognitivas, también es muy significativo el impacto que la luz natural controlada tiene sobre la eficiencia energética de los edificios.

Espacios verdes

La consideración de plantas y espacios verdes adecuados a los ambientes puede ayudar a eliminar de forma eficaz los contaminantes, mejorar la calidad del aire y proveer de beneficios en la salud de los ocupantes. La transpiración de flores y plantas aumenta la humedad ambiental contribuyendo a regular la temperatura. Está científicamente demostrado que la proximidad con la naturaleza o el mero hecho de observarla puede ayudarnos a reponer nuestra capacidad mental y atencional. Nos permite relajar la actividad cerebral, de manera que nos sentimos más descansados y renovados cuando retomamos una actividad.

Techos

Según estudios científicos, la altura de los techos también influye en la concentración y actividades de las personas. Así, los techos altos son ideales para las tareas más creativas, mientras que los techos bajos favorecen un trabajo de carácter más práctico.

Colores

El color afecta los sentimientos de una persona sobre el entorno, donde la luz y los colores fríos parecen expandir un habitáculo, los colores oscuros y cálidos tienden a encerrar el lugar haciéndolo sentir más pequeño. La percepción de peso y tamaño se siente de manera similar, donde los colores claros y fríos parecen sentirse menos pesados ​​que los colores oscuros y brillantes.

Los colores tienen un efecto comprobado en la temperatura corporal: los tonos cálidos (rojo, naranja, amarillos) pueden elevar la temperatura, mientras que los colores fríos tienen un efecto opuesto. El color puede afectar la percepción que tiene una persona del tiempo: los espacios de colores cálidos tienden a hacer que uno se sienta como si hubiera estado allí más tiempo del que en realidad ha estado y el tiempo parece transcurrir más lentamente. Los colores en una variedad de formas y brillo pueden estimular excitar, inducir aburrimiento o sensación de calma, y pueden incluso contribuir en el proceso de recuperación de los enfermos

Elementos arquitectónicos

Los elementos arquitectónicos integrados al diseño de interiores, los muebles y la geometría de los espacios también son influyen en la percepción y el ánimo de los usuarios. Los espacios rectangulares son entendidos como lugares menos agobiantes que los cuadrados, que sí provocan mayor sensación de estar encerrados. Los ángulos marcados de las edificaciones favorecen la aparición de estrés o ansiedad frente a las curvas o contornos suaves que nos dan sensación de seguridad y comodidad.

Todos estos conceptos se deben sumar para la concepción de proyectos sostenibles donde los habitantes y usuarios puedan disfrutar no solo belleza y comodidad, sino también, de condiciones inspiradores y saludables. La neuroarquitectura será especialmente importante en el diseño de aquellos proyectos corporativos que busquen motivar la productividad de las personas y reducir los niveles de estrés y ansiedad de los ocupantes.

Colaboración: Amevec

Ventanas eficientes para una construcción sustentable

El reconocimiento de las aportaciones de las ventanas en el diseño arquitectónico sustentable es un aspecto a menudo subestimado, pero desempeña un papel fundamental a la hora de considerar la eficiencia energética, la iluminación natural y el confort térmico de un edificio. Aunque las ventanas son elementos esenciales para la conexión con el entorno exterior y la entrada de luz natural, su diseño y ubicación adecuados son cruciales para maximizar los beneficios sostenibles.

Unas buenas ventanas bien diseñadas pueden contribuir significativamente a la reducción del consumo de energía en un edificio. La correcta orientación de las ventanas en relación con la trayectoria del sol permite aprovechar la luz natural y el calor solar durante el invierno, reduciendo la necesidad de calefacción. Por otro lado, en climas cálidos, una colocación estratégica de las ventanas puede minimizar la ganancia de calor no deseada, disminuyendo la carga en los sistemas de refrigeración.

El tipo de vidrio utilizado en las ventanas también desempeña un papel esencial. La implementación de vidrios de baja emisividad y tecnologías de doble acristalamiento puede mejorar significativamente la eficiencia térmica, reduciendo las pérdidas de calor en invierno y manteniendo la frescura en verano. Esto no solo disminuye el consumo de energía, sino que también contribuye a un ambiente interior más confortable. Además, las ventanas pueden ser diseñadas para facilitar la ventilación natural, permitiendo la entrada de aire fresco y la expulsión de aire viciado. Este enfoque no solo mejora la calidad del aire interior, sino que también reduce la dependencia de sistemas mecánicos de ventilación, disminuyendo así el consumo energético.

En el ámbito estético, las ventanas también pueden desempeñar un papel crucial en el diseño arquitectónico sustentable al crear una conexión visual con el entorno exterior y promover un ambiente interior más saludable. La conexión con la naturaleza a través de ventanas bien ubicadas puede mejorar el bienestar emocional de los ocupantes y aumentar la productividad. Sin embargo, es importante equilibrar el uso de ventanas para maximizar la eficiencia energética sin comprometer la integridad térmica del edificio. Un exceso de ventanas puede aumentar las pérdidas de calor en invierno y las ganancias de calor en verano, afectando negativamente el rendimiento global del edificio.

Colaboración: Amevec

Sustentabilidad y domótica: ahorro de energía en la casa inteligente

La sustentabilidad es un tema que ha cobrado gran relevancia en los últimos años. Se trata de buscar un equilibrio entre el desarrollo económico, el cuidado del medio ambiente y el bienestar social. En este sentido, la domótica juega un papel fundamental al permitir un uso más eficiente de la energía en nuestros hogares.

¿Qué es la domótica?

Como su nombre lo indica, la domótica permite que una vivienda pueda funcionar de manera inteligente, respondiendo a los requerimientos y necesidades de sus usuarios a través de sistemas automatizados que mejoren la habitabilidad y el confort de sus espacios, aumentando su seguridad y potenciando a largo plazo el ahorro de energía y dinero.

Es importante que ésta se integre a los proyectos de arquitectura de interiores desde la etapa inicial, pero si no es así se puede integrar al espacio a través de diferentes sistemas automatizados, e incluir la integración directa con teléfonos celulares o tabletas.

En temas de iluminación puedes obtener diversas funciones inteligentes como controlar el encendido y apagado de las luces, crear rutinas con control de horario, cambiar la intensidad y el color de la luz, dependiendo de la temperatura del ambiente, temporizadores de cuenta regresiva o sensores de ocupación o vacancia, que apagan las luces cuando las habitaciones no están en uso, además de programadores según huso horario.

El diseño de interiores es mucho más que espacios estéticamente atractivos, se trata de ambientes funcionales y que brinden bienestar a tu vida. No dudes en asesorarte con expertos en el tema para sacar lo mejor de cada uno de tus espacios.

Casa Inteligente para ahorrar energía

Menor consumo. Un sistema domótico reduce considerablemente el gasto energético en la casa. La gestión eficiente de la climatización, luz, agua caliente, electrodomésticos puede suponer hasta un 25%-30% de ahorro.

Sensores de movimiento son prácticos y seguros, ya que apagan las luces de las habitaciones cuando no hay nadie en ellas o, al contrario, encienden la iluminación del jardín, si detectan cualquier presencia. Un sistema ideal para los amantes de la tecnología y la domótica.

Termostatos y programadores. Estos aparatos inteligentes adaptan la temperatura de calefacción y aire acondicionado a los valores constantes. Por su parte, los programadores activan y desactivan el funcionamiento en horarios en los que el precio de la energía es mucho menor.

Vivir en un hogar inteligente te permitirá enfocarte en lo más importante.

Podemos resumir que el principal beneficio de vivir en un hogar inteligente es disfrutar de una mayor calidad de vida a la vez que obtenemos un ahorro en nuestros gastos.

Domótica y ahorro de energía

La domótica puede contribuir significativamente al ahorro de energía de varias maneras:

Gestión del consumo eléctrico: Los sistemas domóticos permiten monitorizar en tiempo real el consumo eléctrico de la vivienda. Esto permite al usuario identificar qué aparatos consumen más energía y tomar medidas para reducir su consumo.

Automatización de la iluminación: Mediante sensores de presencia o programación horaria, la domótica puede controlar la iluminación de la vivienda, encendiéndola sólo cuando es necesario.

Control del clima: Los sistemas domóticos pueden gestionar de manera eficiente los sistemas de calefacción y aire acondicionado, ajustando la temperatura según las necesidades del momento y evitando gastos innecesarios.

Uso eficiente del agua: Algunos sistemas permiten controlar el riego del jardín en función de las condiciones climáticas, evitando el desperdicio de agua.

Conclusión

La domótica no sólo nos permite vivir de manera más cómoda y segura, sino que también contribuye a la sustentabilidad al permitirnos hacer un uso más eficiente de los recursos energéticos. En un mundo donde la energía es cada vez más cara y su producción tiene un impacto significativo en el medio ambiente, contar con herramientas que nos ayuden a reducir nuestro consumo es más importante que nunca.

La casa inteligente no es sólo una cuestión de comodidad y seguridad, sino también una herramienta poderosa para promover la sustentabilidad y el ahorro de energía. A medida que continuamos enfrentando los desafíos del cambio climático y la escasez de recursos, la importancia de estas tecnologías sólo puede aumentar.

Colaboración: Foto Commo / Arq. Francisco Gaytán 

“Integrated Design” y cómo lograr un proyecto sostenible

Empezaré este artículo con una frase del Arquitecto Norman Foster, que dice lo siguiente: “As an architect, you design for the PRESENT with an awareness of the PAST for a FUTURE which is essentially UNKNOWN” -“Como arquitecto diseñas para el PRESENTE, con la conciencia del PASADO para un FUTURO que esencialmente es DESCONOCIDO”.

Los arquitectos cuando diseñamos usamos términos como belleza, habitar, integración, materialidad, modularidad, flexibilidad, ergonomía, vernáculo, usuario, experiencia, armonía… y sostenible, entre muchas otras palabras extraídas de la jerga arquitectónica.

La arquitectura es, según la definición por la RAE:” El arte de proyectar y construir edificios”. Hoy en día, sigue vigente esa definición, pero… ¿Entonces el término sostenible, dónde queda? Si tan importante es hoy en día, ¿Por qué no se menciona?

Sabemos por definición que en 1987 se definió desarrollo sostenible con el informe Brundtland, como: “aquél desarrollo capaz de satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las generaciones futuras para atender sus propias necesidades”. Es por esto, que la arquitectura sostenible busca reducir estas emisiones y el impacto ambiental de los edificios mediante el uso de materiales de bajo impacto, la eficiencia energética y la conservación de los entornos naturales y urbanos existentes. 

Me llama mucho la atención algunas cosas dentro de nuestra profesión: ¿No debería estar implícita la sostenibilidad en la definición de la arquitectura? ¿Hacemos arquitectura o arquitectura sostenible? ¿Por qué se sigue presentando como un añadido dentro del sector? Los arquitectos cuando expresamos o queremos transmitir el concepto de nuestro proyecto al cliente, ¿Realmente somos sinceros con las palabras que estamos empleando? ¿Estamos seguros de que los conceptos que estamos describiendo se están cumpliendo en nuestro proyecto o estamos frente a un discurso de venta, o lo que es peor, de greenwashing?

Como podemos ver, hoy en día todos hablamos y escuchamos de sostenibilidad en cualquier medio e incluso en nuestro círculo cercano: campañas publicitarias, políticos, cumbres de cambio climático, desgracias climáticas que nos transmiten los medios informativos, economía circular, el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU, las certificaciones de edificios, etc.

Por el contrario, todos los esfuerzos que se hacen a nivel privado, público, organizacional, personal etc, ¿Realmente se cumplen o se quedan en un mero discurso?

De no cumplirse, en el caso concreto de la arquitectura, ¿Por qué no se están llevando a cabo? ¿Cuál es el freno por el cual no tenemos todavía la conciencia de lograr diseñar un edificio sostenible, como arquitectos, desarrolladores, contratistas, clientes y demás personal involucrado en el proceso de diseño y ejecución del proyecto?

¿Por qué nos sigue importando más la belleza, y la función y dejamos de lado, o no le damos la importancia que se debe de dar, a la parte sostenible del proyecto?

Bueno, todas estas preguntas arrojadas, llevan a una reflexión del cambio de modelo de un esquema lineal o tradicional a un proceso de diseño integrado (Integrated Design).

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Este “nuevo” proceso de diseño, pretende incorporar a todos los consultores especialistas involucrados en el proyecto desde el inicio del mismo, trabajando en un marco conjunto, con el fin de maximizar la capacidad de diseñar un edificio donde todos los valores arquitectónicos mencionados anteriormente, se cumplan, donde todas las disciplinas técnicas como arquitectura pasiva, estética, funcionalidad, simulación y modelados energéticos, sistemas activos, ingenierías, expectativas del cliente, parte social o costos, entre otras, estén consideradas desde el anteproyecto, como muestra la imagen comparativa de un proceso lineal versus diseño integrado.

Esto es esencial si queremos alcanzar los estándares de un proyecto eficiente energéticamente, sostenible, net zero, o incluso regenerativo y en beneficio de la óptima construcción, operación y desempeño del edificio. No olvidemos que un edificio es presente y futuro, por lo que la economía circular, un término que no hemos mencionado hasta ahora, juega un rol fundamental, siempre y cuando se implemente y no se quede en un mero discurso en papel.

Un buen ejemplo de lo que estamos explicando es el siguiente:  es muy incongruente trabajar de forma aislada o separada las condiciones climatológicas que influyen al lugar, y en consecuencia, a su forma, orientación y configuración, sin tener en cuenta la ventilación del edificio, o la calidad del aire interior. Ambos conceptos están estrechamente relacionados, y deben de trabajarse en conjunto. 

El confort térmico es una consecuencia directa de todas las decisiones de diseño que tomamos: desde la orientación, la forma, la elección de los materiales de la envolvente térmica, el sistema de ventilación, el porcentaje de acristalamientos y ubicación de los mismos, etc. Debemos de conseguir como arquitectos al menos un 80% de confort durante las horas de ocupación del edificio sin recurrir a sistemas de climatización, si es que queremos hacer las cosas de forma correcta en cuestiones medioambientales y económicas.

Evidentemente, para lograr esto, todo el equipo tiene que tener la conciencia, liderazgo, comunicación, ética profesional, iniciativa y profesionalismo para garantizar el éxito del diseño integrado, olvidándonos de nuestro “yo”. En este proceso, que requiere de una excelente coordinación y compromiso sustancial del equipo, con reuniones periódicas entre los miembros relevantes del equipo de especialistas, podemos llegar a compartir conocimientos, habilidades, y lograr transmitir un lenguaje común y las mejores soluciones.

Una frase de Viktor Frankl dice: “Cuando las prioridades están claras, las decisiones se hacen fáciles”. Cambiemos de paradigma, entendamos cuales son las necesidades actuales, y trabajemos en conjunto para lograr un gran proyecto del que estemos orgullosos, no como arquitectos, sino como equipo integrador.

Colaboración Arq. Laura Medina Vicente

Consultoría de fachadas, alineada a la construcción sustentable

La consultoría de fachadas emerge como una disciplina crucial en el contexto de la construcción sustentable, ofreciendo una gama diversa de beneficios que van más allá de la estética. 

En un mundo donde la sostenibilidad se ha convertido en una prioridad global, las fachadas juegan un papel fundamental al influir en el rendimiento energético, la calidad del aire interior y la eficiencia general de un edificio. Es en este sentido, en que las consultorías de fachadas pueden optimizar el diseño para maximizar la eficiencia energética. Mediante el uso de técnicas como el modelado computacional y la simulación climática, los consultores pueden identificar estrategias para minimizar la pérdida de calor en invierno y reducir la ganancia de calor en verano, lo que conduce a un consumo energético más bajo y a la reducción de las emisiones de carbono.

Las diferentes disciplinas que confluyen en este tipo de consultorías también pueden mejorar la calidad del aire interior al seleccionar materiales de fachada que sean resistentes al moho y que contribuyan a un ambiente interior saludable. La ventilación natural y los sistemas de filtración eficientes pueden integrarse en el diseño de la fachada para garantizar un suministro constante de aire fresco y una circulación adecuada.

En materia de innovación la consultoría de fachadas también puede proponer y promover el uso preferencial de materiales sustentables y de bajo impacto ambiental, como madera certificada, vidrio reciclado y revestimientos fotovoltaicos, fachadas de control solar, ventiladas, etc. Estos materiales y sistemas constructivos evidentemente evolucionados no solo reducen la huella ecológica del edificio, sino que también pueden mejorar su desempeño a largo plazo y su capacidad para adaptarse a los cambios climáticos. Además, las fachadas sustentables pueden integrar sistemas de recolección de agua de lluvia y tecnologías de gestión de aguas pluviales, contribuyendo así a la conservación de recursos hídricos y a la reducción del estrés en los sistemas de drenaje urbano.

Otro aspecto importante es la contribución a la salud y el bienestar de los ocupantes del edificio. Una fachada bien diseñada puede aumentar la cantidad de luz natural que ingresa al interior, reducir el deslumbramiento y crear entornos interiores más confortables y productivos.

Colaboración: Amevec

Fachadas inteligentes, un aliado del diseño arquitectónico sostenible

Las fachadas inteligentes representan una evolución significativa en el diseño arquitectónico contemporáneo, utilizando tecnologías avanzadas para mejorar la eficiencia energética, la comodidad interior y la sostenibilidad de los edificios. Estas fachadas van más allá de su función tradicional y se convierten en sistemas dinámicos que responden activamente a las condiciones climáticas, la luz solar y las necesidades específicas del entorno.

Uno de los aspectos clave de las fachadas inteligentes es su capacidad para adaptarse a las condiciones ambientales en tiempo real. Sensores integrados en la fachada pueden medir variables como la temperatura, la radiación solar y la calidad del aire. Estos datos son procesados por sistemas de control que ajustan automáticamente elementos de la fachada, como persianas, cortinas o paneles, para optimizar el uso de la energía y mejorar el confort térmico y lumínico dentro del edificio. Al ajustar la cantidad de luz solar y la ventilación natural que ingresa al edificio, se reduce la necesidad de calefacción, refrigeración y iluminación artificial. Esto no solo disminuye el consumo de energía, sino que también contribuye a la reducción de las emisiones de carbono, promoviendo prácticas más sostenibles en la construcción.

Otro aspecto innovador de las fachadas inteligentes es su capacidad para interactuar con sistemas de gestión energética y domótica. Esto permite la integración con otros elementos del edificio, como la iluminación, el control de accesos y la gestión de la climatización, creando un ecosistema integral que puede ser controlado centralmente o incluso de manera remota a través de dispositivos conectados a internet. Además, estas fachadas pueden cambiar su apariencia en respuesta a las condiciones ambientales o las preferencias del usuario. Esto no solo añade un componente visual dinámico al edificio, sino que también puede contribuir al ahorro de energía al regular los parámetros de decisión parala entrada de luz al edificio.

Las fachadas inteligentes también pueden ser generadoras de energía pasiva integrando las nuevas tecnologías desarrolladas por la industria del vidrio

Los vidrios fotovoltaicos representan una innovadora solución para aprovechar la energía solar de manera eficiente en los edificios. Estos vidrios están equipados con células fotovoltaicas integradas que capturan la luz solar y la convierten directamente en electricidad. Al incorporar estos elementos en la envolvente del edificio, las fachadas se convierten en superficies activas que contribuyen a la generación de energía limpia de manera sostenible.

Esta tecnología aplicada al diseño de fachadas inteligentes permite a los edificios generar parte de su propia energía y, al mismo tiempo, disminuir su dependencia de fuentes tradicionales, avanzando hacia un diseño arquitectónico más sostenible y autónomo en términos energéticos.

Aportaciones a la seguridad de inmuebles y ocupantes

La seguridad es otro aspecto que se beneficia de las fachadas inteligentes. La capacidad de controlar la opacidad de los materiales permite proteger la privacidad de los ocupantes y garantizar la seguridad del edificio. Además, algunas fachadas inteligentes pueden integrar sistemas de monitoreo y alerta temprana, mejorando la seguridad contra incendios u otras amenazas.

A pesar de sus numerosos beneficios, las fachadas inteligentes también plantean desafíos, como la necesidad de mantener y actualizar los sistemas tecnológicos a lo largo del tiempo. Sin embargo, el potencial para transformar la forma en que interactuamos con los edificios y cómo estos responden a su entorno hace que las fachadas inteligentes sean una dirección emocionante en el diseño arquitectónico contemporáneo. Estas tecnologías están destinadas a desempeñar un papel crucial en la construcción de edificios más eficientes, sostenibles y adaptativos en el futuro.

Colaboración: Amevec